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Trump se suaviza: ya no expulsará a 11 millones de indocumentados

Trump se suaviza: ya no expulsará a 11 millones de indocumentados

A dos meses y medio de las elecciones, Donald Trump empieza a suavizar el discurso radical y xenófobo que le permitió seducir a la base republicana pero que está haciendo un daño quizás irreversible a su asalto a la Casa Blanca.

El magnate inmobiliario ha improvisado en los últimos días, y de forma muy confusa, un giro de 180 grados en su política de inmigración al sugerir que ahora rechaza la expulsión de los once millones de inmigrantes sin papeles de EE.UU.

Trump explica el giro por la compasión que siente tras reunirse el miércoles con líderes hispanos y afroamericanos. “Miren, viene gente y me dice: ‘¡Te quiero, míster Trump!’. Pero es muy duro echar a gente del país tras 15 años”, dijo el candidato durante el encuentro con simpatizantes republicanos, transmitido en directo el miércoles por el canal conservador Fox.

Es una rectificación previsible y necesaria para la campaña republicana, asesorada ya por la pragmática Kellyanne Conway. Pero el giro de Trump hacia el centro fue contrarrestado rápidamente por alegaciones de racismo y neonazismo procedentes de la campaña demócrata.

En un duro discurso pronunciado en Reno (Nevada), Hillary Clinton acusó a Trump de ser asesorado por racistas de la ultraderecha y denunció que el inmobiliario, al inicio de su carrera empresarial, se negaba a alquilar sus pisos a hispanos y prohibió la entrada de afroamericanos en sus casinos. Un nuevo spot de los demócratas también culpa a Trump de ser aliado del Ku Klux Klan y termina con el sonido de las pisadas de las botas de soldados nazis ante la Casa Blanca. Es el tono crispado de las elecciones presidenciales más polarizadas de la historia contemporánea de EE.UU.

Hillary también tambalea

La campaña de Hillary Clinton, a su vez, se ve amenazada por investigaciones sobre tráfico de influencias relacionadas con la multimillonaria fundación filantrópica de su marido, Bill Clinton, al trascender que la candidata demócrata se reunía con cientos de donantes cuando era secretaria de Estado en la primera Administración Obama.

En una campaña que se parece cada vez más a una novela de Tom Clancy, el rival más peligroso de Clinton puede que ya no sea el magnate, sino el hacker más famoso del mundo, Julian Assange, que pronto publicará en Wikileaks el contenido de correos electrónicos de la candidata que, según Assange, pueden perjudicar sus opciones electorales.

Fuente: agencias

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