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Racismo en Estados Unidos: el “Ku Klux Klan” marcha en Washington

A un año de Charlottesville, la extrema derecha se prepara para volver a manifestarse pero esta vez frente a la Casa Blanca.

Con el guiño de las autoridades, la ultraderecha estadounidenses marchará por Washington. Así el domingo 12 de agosto habrá un tenso encuentro frente a la Casa Blanca. Es que se espera que manifestantes neonazis y antifascistas se vuelvan a ver las caras, justo un año después de la sangrienta protesta de Charlottesville, que mostró la creciente osadía de la extrema derecha en Estados Unidos.

Las autoridades reforzaron la seguridad en la capital estadounidense antes de la marcha convocada en nombre de los “derechos cívicos de los blancos” y organizada por Unite the Right (Unir a la derecha), la misma red supremacista que convocó la protesta del año pasado en el Estado de Virginia, y que terminó en la muerte de una opositora a la marcha.

Grupos antifascistas planean una contra manifestación en la misma área y algunos prevén una confrontación. “El objetivo de la policía es mantener los dos grupos separados”, declaró el jueves el jefe de la policía de Washington.

El intento por remover la estatua del general de la Confederación Robert E. Lee en Richmond, Virginia, fue el chispazo inicial que dio pie a la marcha de Charlottesville de 2017.

Qué es Unite the Right

La marcha que atravesó la ciudad de Charlottesvile en agosto de 2017 se llamó Unite the Right, y fue convocada por una red de diversos grupos y figuras de la “alt-right”, la llamada derecha alternativa que es uno de los contingentes que más fervientemente apoya a Donald Trump. El objetivo era unir a diversas facciones que enarbolan, ya sea la supremacía blanca, el antisemitismo o el racismo a secas, y hacer una demostración de poder.

De los dos organizadores de la marcha de Charlottesville, Jason Kessler y Richard Spencer, dos activistas de la alt-right, solo Kessler aparece como responsable para esta nueva convocatoria, que fue bautizada como Unite the Right 2.

A diferencia de lo que sucedió el año pasado, en esta ocasión se le está pidiendo a quienes asistan que no lleven emblemas nazis, solo banderas de Estados Unidos y de la antigua Confederación, un símbolo considerado racista dentro del país.

Jason Kessler intentó dar una conferencia de prensa tras la marcha de Charlottesville para justificar su accionar, pero fue interpelado por manifestantes de Antifa, y debió huir.

Una marcha que terminó en un baño de sangre

El 11 de agosto de 2017, cientos de simpatizantes neonazis, acompañados de hombres con rifles, gritando frases racistas y portando antorchas encendidas, marcharon por las calles de Charlottesville, en una escena que recordó a las marchas del Ku Klux Klan en el sur de Estados Unidos antes del movimiento por los derechos civiles de los negros.

Protestaban por la remoción de estatuas de líderes de la Confederación, el conjunto de estados que peleó para mantener la esclavitud durante la Guerra Civil estadounidense a finales del siglo XIX. Al día siguiente, surgieron enfrentamientos entre simpatizantes neonazis y antifascistas del grupo Antifa.

Fue en uno de esos cruces que el simpatizante neonazi Alex Fields Jr. arremetió con su vehículo contra una multitud de manifestantes antifascistas. El saldo fue una mujer muerta, Heather Heyer, de 32 años, y 19 heridos.

Elecciones en EEUU

Varios candidatos abiertamente racistas buscan un cargo en las elecciones de noviembre al Congreso, incluyendo Arthur Jones, un nazi declarado que se presenta en Illinois por el partido Republicano, o Paul Nehlen, figura de la extrema derecha que lidera la carrera de los republicanos en Wisconsin.

Algunos ven esas expresiones como reflejo de una tácita del presidente Donald Trump, luego de que no condenara claramente a los grupos neonazis por los hechos sangrientos en Charlottesville.

“Nadie debe estar sorprendido. Este es el Estados Unidos de Trump. Estas son las fuerzas que él ha desencadenado”, dijo el presidente del grupo contra el odio del Southern Poverty Law Center, Richard Cohen, en una carta abierta.

“En vez de tratar de unir al país luego de Charlottesville, en vez de examinar el impacto de su propia retórica y acciones, Trump ha redoblado la apuesta en la xenofobia tóxica y la siembra de temor que ha alimentado su vida política”, añadió.

Para muchos analistas, las manifestaciones racistas son una consecuencia directa del accionar político de Donald Trump.

David Duke, un orador “estrella”

Uno de los oradores de la marcha del domingo será David Duke, un ex dirigente del grupo supremacista racista Ku Klux Klan, quien ha vuelto a encontrar una plataforma dentro del revitalizado escenario de la extrema derecha.

Duke, quien fue “Gran Mago” (la figura de mayor autoridad dentro del grupo) del KKK en la década del 70, es un militante de la supremacía blanca, y un defensor de la segregación racial opcional. Es escritor e historiador, y se presentó a las elecciones primarias presidenciales de EE.UU. en 1988 y 1992.

Del otro lado del parque estará Answer Coalition, un grupo que llamó a una “acción masiva” para protestar contra quienes describen como racistas, fascistas, neonazis y supremacistas blancos.

Fuente: agencias

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