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Mitos sobre primeros auxilios. ¿Qué debes hacer y qué no?

Poner mantequilla sobre una quemadura, llevar la cabeza hacia atrás cuando sangra la nariz y más

Ante un accidente, la diferencia entre la vida y la muerte está en recibir primeros auxilios a tiempo.

Pero con el tiempo y los nuevos conocimientos que se tienen sobre el cuerpo humano, van cambiando los consejos para enfrentar estas situaciones.

Conoce algunos de los mitos más comunes sobre primeros auxilios y lo que deberías hacer en su lugar.

Mito: Poner mantequilla sobre una quemadura.

Se trata de un remedio popular desde hace siglos. Exponer una quemadura reciente al aire causa mucho dolor. Cuando la cubres con una sustancia fresca como la mantequilla, sentirás un ligero alivio momentáneo, pero el dolor volverá pronto.

Lo recomendado es retirar cualquier ropa o joyas que estén en contacto con la quemadura y colocarla bajo el chorro de agua del caño por, por lo menos, 20 minutos. Esto evitará que la piel siga quemándose.

Cuando la quemadura se haya enfriado, puedes cubrirla con una tela limpia o un adhesivo protector.

Sin embargo, si se trata de una quemadura por alquitrán caliente, la grasa de la mantequilla puede ayudar a retirarlo y a reducir el dolor.

Mito: Dar un masaje cardíaco a quien no lo necesita, puede causar más daño que beneficio. 

Cuando alguien sufre un infarto, la principal manera de ayudarlo es practicando una reanimación cardiopulmonar mientras llega la ayuda médica.

Si observas que alguien tiene dificultades para respirar puedes empezar a hacer un masaje cardíaco, mientras llegan la ambulancia. No hay peligro en hacerlo, incluso si no estás seguro de si la persona esta respirando con normalidad.

Mito: Una buena reanimación cardiopulmonar debe alternar la respiración boca a boca con masajes cardíacos.

La reanimación cardiopulmonar estándar solía implicar alternar 15 compresiones del tórax y hacer dos respiraciones en la boca del paciente.

Luego se descubrió que hacer dos respiraciones luego de cada 30 compresiones era igual de efectivo, convirtiéndose en la recomendación estándar.

De ahí surgió la idea de realizar la reanimación cardiopulmonar sin combinarla con la respiración boca a boca, lo que facilitaba que las compresiones torácicas ayudarán a bombear la sangre al cerebro. Sin embargo, estos resultados no se aplican a los niños ni en los casos de ahogamiento, donde se recomienda dar respiración boca a boca.

Mito: No se debe aplicar un choque eléctrico con el desfibrilador si el corazón no se ha detenido por completo.

Se trata de un gran mito. Los desfibriladores fueron diseñados para que cualquiera los pueda usar, por ello la máquina evalúa la situación y toma la decisión de cuándo debes realizar el choque eléctrico. Si los choques no son necesarios, no los aplicará.

Mito: Inclinar la cabeza hacia atrás ayuda para detener el sangrado en la nariz.

Se trata de un antiguo consejo, pero puede hacer que la persona termine tragándose su propia sangre y que, incluso, pueda ahogarse.

Lo recomendado es aplicar una presión suave en la parte superior de la nariz e inclinarse hacia adelante durante unos 10 minutos. Si no se detiene en, al menos, media hora debes pedir ayuda médica.

Fuente: BBC

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