Alejandro Salas

La reelección de alcaldes y gobernadores

Alejandro Salas Z.

¿Barrera al continuismo o bloqueo para ejecución de proyectos?

Diversas municipalidades del país organizadas y encabezadas por sus alcaldes y representados por la Asociación de Municipalidades del Perú, AMPE, vienen lanzando su voz de protesta respecto del impedimento a la reelección de los burgomaestres elegidos en los comicios de Octubre del 2014.

Dicho impedimento fue dispuesto mediante Ley N° 30305 – Ley de reforma de los artículos 191°, 194° y 203° de la Constitución Política del Perú-, sobre denominación y no reelección inmediata de autoridades de los gobiernos regionales y de los municipales

La mala gestión de algunos presidentes regionales (ahora gobernadores) y alcaldes que fueron vinculados en sus manejos con actos de corrupción que inclusive culminaron en crímenes, sicariato y asesinatos por el manejo y control del poder; motivaron a que esta ley de reforma constitucional fuera impulsada, aclamada y aplaudida por la opinión pública, ¿pero es acaso que justos paguen por pecadores? ¿qué sucede con las buenas y correctas gestiones?

A estas preguntas se suma otra de carácter jurídico: ¿es válido que la reglas de un proceso electoral y asunción del cargo sean revertidos en contra de quienes fueron elegidos democráticamente? A ella se agrega otra de índole operativa: ¿es justo para las ciudades que el alcalde elegido tenga que ver en su primer año cómo recibió la administración, ordenando en muchos casos el caos institucional heredado y que tenga solo tres años para planificar y ejecutar sus obras en beneficio de su ciudad? La respuesta a esta última interrogante es seguramente un NO Rotundo. En consecuencia, y si se razona en función al bienestar de la ciudadanía, podemos considerar factible una interpretación a esta norma que disponga que sí cabe la reelección.

Sin embargo, la traba será muy grande, debido a que si bien es cierto dentro del marco de la capacidad de gestión y el beneficio a la continuidad de los proyectos para las ciudades, la norma puede ser cuestionable; para muchos de los ciudadanos electores, la reelección de alcaldes y gobernadores es una institución que limita la alternancia, acapara poder y puede propiciar la corrupción, por lo tanto es una figura populosa y aceptada.

En consecuencia podemos decir que la reelección no es mala en la medida que quienes efectuaron tu elección te respalden para seguir trabajando por la ciudad, sin embargo al ser la norma que la prohíbe, una medida populista y un mensaje de castigo sobre la forma en como se estuvo manejando el poder en los gobiernos locales y regionales en los últimos años, resulta necesario establecer un justo equilibrio entre lo que es la reelección y el continuismo crónico, sin perjuicio que se revista a la Contraloría General de la República de facultades para efectuar una auditoria especial a cada mandato saliente y de establecerse que fue una mala gestión en el manejo de recursos públicos, disponerse la imposibilidad para postular a cargo de público de elección, hasta que dicha autoridad termine de deslindar responsabilidades.

Consideramos que con una medida de este tipo, la alternancia será valida, la no reelección justificada en determinados casos y las ciudades podrán elegir nuevamente a quienes estando en el cargo o habiéndolo dejado, deciden volver a postular, por cuanto hoy en día observamos nefastos ex – alcaldes que a pesar de tener un sin número de observaciones por la Contraloría General de la República y diversas denuncias penales por desfalco y malos manejos en sus municipios, tienen la intención de prepararse para volver a postular en el 2018, olvidándose que hoy en día los ciudadanos ya están mucho más informados que antes.

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