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La obsolescencia programada: una traición al consumidor

Como son creados productos con fecha de caducidad para forzar la compra y el movimiento de la economía capitalista

Por el equipo de Impacto Noticias 

En 1901 fue instalada una bombilla en un hangar de una estación de bomberos en Livermore, California. Han pasado 113 años desde que fue encendida por primera vez, siendo testigo de las convulsiones del siglo XX y XXI, y superando a las reformas tecnológicas que anuncian modernidad a cuatro vientos pero no duran ni un porcentaje rescatable de las 800.000 horas de la anciana bombilla. Fabricada a mano por Shelby Electric Company, el solitario foco de solo 4 watts ha sido vigilado por cuatro hombres en su centenaria historia, quienes la han protegido de incendios y traslados, cuidados que le han dado la entrada al libro de los records Guiness. Al analizar este hecho enigmático, surgen preguntas lógicas que nos llevan a temas mucho más comprometidos de la realidad actual. ¿Por qué actualmente las bombillas no duran así? ¿El proceso industrial actual es peor al de antes?

La bombilla centenaria es monitoreada por una cámara las 24 horas

Las respuestas develan el engendro de la manipulación a la que está expuesto el consumidor, una traición por parte de las grandes corporaciones que fue ideada décadas atrás con el único afán de tener mayores ganancias económicas. Y todo arriesgando el desarrollo tecnológico y el bienestar del cliente: La Obsolescencia Programada.

Según el Movimiento Sin Obsolescencia Programada (SOP) se trata de la determinación, la planificación o programación del fin de la vida útil de un producto o servicio de modo que tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante o por la empresa durante la fase de diseño de dicho producto o servicio éste se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible. Es decir, la empresa intencionalmente fabrica el producto con una falla o utiliza un método para que este no dure en el tiempo y obligue a los consumidores a seguir comprando en busca de satisfacer la misma necesidad.

La creación de la idea

¿Pero, cómo y porqué se ideó este método? Su creación va ligada a la masiva industrialización que se dio comienzos del siglo XX, en donde las nuevas sociedades industriales experimentaron la producción en serie.  Cuando Thomas Edison inventó la bombilla, la filosofía de los fabricantes era crear productos con una larga vida útil, pero no tardó en llegar el temor de éstos que se planteaban qué pasaría si el algún momento la necesidad de los consumidores dejara de existir y no compraran sus productos.

Todo sucedió a partir de la gran recesión de 1929, en donde el lema era “Aquello que no se desgasta no es bueno para los negocios“. En 1932 el economista Bernard London  propone en un panfleto que la “obsolescencia programada” fuera obligatoria, siendo la primera vez que el término es usado por escrito. London predicaba que los productos debían tener una fecha de caducidad, creyendo que, con la obsolescencia programada, las fábricas continuarían produciendo, las personas consumiendo y, por lo tanto, habría trabajo para todos, que trabajando podrían consumir y de esa manera lograr que el ciclo de acumulación de capital se mantuviera.

La obsolescencia programada fue ideada tras la Gran Depresión de 1929

Es por ello que en la década de 1930, lo durable comenzó a ser propagado como anticuada, no apto para un modelo de negocios autosostenible. Veinte años después, en 1950, la obsolescencia programada resurgió con el objetivo de crear un consumidor insatisfecho, haciendo así que siempre deseara algo nuevo. Previamente, la moderación y el sentido de ahorro, era algo común en el estilo de vida estadounidense, algo que provocaba la poca circulación económica. La OP trajo consigo las bases de la sociedad actual, en donde el American way of life  (Estilo de vida americano) se basa en la libertad, la felicidad y en la idea de abundancia en sustitución de la idea de suficiencia.

Tipos de obsolescencia

Brooke Stevens, cofundador de la Sociedad de Diseñadores Industriales de América, definió obsolescencia planificada como “la instalación en el comprador del deseo de poseer algo ligeramente más nuevo, ligeramente mejor, un poco antes de lo necesario”.

Es por ello que existen tres tipos de OP, de función, de calidad y de deseabilidad. La Obsolescencia de la función o tecnológica se basa en la modernización de los productos o servicios, en donde un modelo anterior del producto se vuelve obsoleto al existir un ejemplar superior. La “obsolescencia de calidad” es cuando una empresa vende un producto con una vida útil mucho más corta, sabiendo que podría ofrecer al consumidor un producto con mayor vida útil. (El caso de las bombillas).

Los smartphones son un buen ejemplo de obsolescencia programada

La “obsolescencia psicológica”, que es cuando se adoptan mecanismos para cambiar el diseño del producto como una forma de manipular a los consumidores con el fin de que compren el mismo producto en repetidas ocasiones. Los trucos publicitarios y manipuladores inducen al consumidor a asociar lo nuevo con lo mejor y lo viejo con lo peor. Haciendo sentir al consumidor incomodo, ante el mismo y ante el resto, cuando posee un modelo antiguo de un producto. (Los celulares)

Ejemplos reveladores

Uno de los ejemplos más notorios de la actualidad es lo que hace la empresa Apple con sus celulares, conocidos como Iphones. La práctica es hacer obsoleto su sistema operativo en modelos pasados y evitar que ciertas aplicaciones esenciales para el aparato, como las de mensajería instantánea, se actualicen.

Apple vuelve obsoletos sus modelos antiguos para forzar al consumidor a comprar el nuevo

Esto vuelve inútil al Smartphone y obliga al cliente a comprar el último modelo.  Otro ejemplo recurrente es el de las bombillas, Cuando Edison puso a la venta su primera bombilla en 1881, la duración de este artilugio era de 1500 horas. Treinta años más tarde, se publicó un anuncio donde aparecían unas bombillas cuya duración certificada era de 2.500 horas. Poco después, descubrieron que esta larga vida perjudicada las ganancias, por lo que se pactó limitar la vida útil de las bombillas eléctricas en 1.000 horas. Respecto a las prendas de vestir, en la década de 1920, las medias de nylon femeninas eran prácticamente irrompibles, haciendo que las mujeres no necesiten comprar otras. Por lo que años después, se comenzaron a comercializar las ya conocidas medias que se rompen o rayan con extrema facilidad.

Edison creo la bombilla para que durara 1500 horas

Un ejemplo más directo y descarado es el chip que poseen las impresoras modernas, que registra el número de impresiones y automáticamente deja de funcionar al llegar al número asignado por los fabricantes.  El costo de las reparaciones hace que comprar una nueva sea más barato.

 Al servicio del capitalismo

“Quien crea que un crecimiento infinito es compatible con un planeta finito está loco o es economista”  decía el economista francés Serge Latouche enemigo de la manipulación publicitaria: “la publicidad nos hace desear lo que tenemos y despreciar aquello que ya disfrutamos. Ella crea y recrea la insatisfacción y la tensión del deseo frustrado”.

La búsqueda de mayores ganancias, obligan a que el publicista trabaje arduamente y use su creatividad para convencer a los consumidores de la necesidad de productos superfluos. La producción de bienes durables o reutilizables es incompatible con el capitalismo actual, que busca un mayor flujo económico.   Latouche es partidario del decrecimiento económico, doctrina que el mismo define: “La palabra clave decrecimiento tiene como objetivo principal enfatizar fuertemente el abandono del objetivo del crecimiento ilimitado, objetivo cuyo motor no es otro que la búsqueda de beneficios por los propietarios del capital, con consecuencias desastrosas para el medio ambiente y por lo tanto, para la humanidad”

El economista francés Serge Latouche, evidencia la manipulación publicitaria

La obsolescencia programada es una forma de manipulación al servicio del capitalismo, con el simple propósito de aumentar las riquezas. Con la obsolescencia inducida todo termina como basura, todo se vuelve obsoleto, algo que agota notablemente a los recursos naturales y nos ahoga en un exceso de residuos. El nacimiento de la conciencia hacia el arma publicitaria es la única solución.

Un reportaje de Impacto Noticias 

 

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