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LA NEGRA GESTIÓN DE LA ALCALDESA VILLARÁN

EL VERDADERO COLOR DEL CORREDOR AREQUIPA-GARCILASO-TACNA

Escribe: Rossana Salcedo

Por si no fuera poco el vivir diariamen­te atorados en el tránsito de Lima, ro­deados de toda clase de vehículos de transporte público que ofrecen pésimos ser­vicios, los limeños tuvimos y tenemos que soportar el tremendo desastre que ocasionó la alcaldesa de Lima Susana Villarán, con la puesta en marcha del Corredor Azul (reco­rrido que hacen buses viejos pintados del peor color azul de la paleta cromática por las ave­nidas Tacna, Garcilaso de la Vega y Arequipa).

De que Lima necesita una reforma del transporte público no hay ninguna duda, pero de ahí a que se tenga que aceptar una mal llamada reforma apresurada, realizada con mucha incapacidad, abundante impro­visación y una total falta de planificación, no es posible. De ninguna manera.

El pasado 1 de setiembre, alrededor de 250 mil ciudadanos que utilizan de lunes a viernes las avenidas Tacna, Garcilaso de la Vega y Are­quipa para dirigirse a sus centros de labores, tuvieron que formar grandes colas y caminar varias cuadras por la insuficiente información sobre los lugares de embarque, las paradas que deben hacer los ómnibus del ya famoso Corre­dor Azul y sobre los desvíos que realizan los buses y las combis que normalmente circula­ban por las avenidas en mención.

Tal fue la inoperancia del Municipio de Lima que el Ministerio de Trabajo dispuso que los centros laborales brinden a su perso­nal una tolerancia de dos horas en el horario de ingreso.

Queda claro que no hubo un estudio de la demanda de público según las horas. Parece no haber técnicos capaces de hacer algo tan simple como observar, sumar y restar, pues el cálculo de la demanda por horas debió es­tar listo antes de que se dé inicio a la “gran transformación” del transporte.

Así, se pudo observar que hubo personas que esperaron hasta una hora para abordar un vehículo, donde viajaron apiñadas. Y, es que en un corredor donde transitaban alre­dedor de cuatro mil unidades entre micros, cústers y combis, la comuna limeña solo dis­puso de 118 vehículos (viejos, pues los nuevos recién entrarán en circulación a partir de febrero del 2015, es decir, un mes después que Villarán junto con sus incompetentes colaboradores se hayan ido a sus casas, y los nuevos inquilinos ocupen las oficinas del Palacio Municipal.

Ahora resulta que todos sus cálculos fa­llaron. El presidente de Protransporte Gus­tavo Guerra García ha descubierto que hay más pasajeros de los que pensaban y menos buses de los previstos por los “expertos”. Ade­más, dijo que las enormes colas de cinco cua­dras se deben a que el pasaje es gratis y que hacer colas es un deber ciudadano.

En ese sentido, Guerra García, pidió al pú­blico que tenga “más paciencia y menos ansie­dad”, como si eso fuera suficiente. Además, dijo que aumentará la flota a 150 unidades.

En tanto, Villarán, se limitó a decir: “van a pasar unos días de sacrificio, de acostum­brarnos dónde tomar y dónde abordar”.

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