Mauricio Mulder

Extraños tropiezos

Escribe Mauricio Mulder Bedoya

No es un secreto que el Ministerio Público, el Poder Judicial y el Congreso de la Republica, en sus respectivas investigaciones, solo podran imputar  responsabilidades penales a altos funcionarios públicos en el escándalo Lava Jato a partir, casi exclusivamente, de las confesiones que los procesados brasileños formulan en Brasil y Estados Unidos bajo el sistema de la delación premiada.

Por si mismos, los organismos investigadores peruanos tienen enormes dificultades para seguir las rutas internacionales de dinero y abrir cuentas en el extranjero. En cambio cuando es el propio corruptor el que señala con detalle cómo pago una coima, no hay manera para el corrupto de evadir la contundencia de las pruebas, y el proceso de facilita enormemente.

En los dos casos ya conocidos en nuestro país, Toledo con la interoceanica y Cubas más cómplices en el tema del tren eléctrico, las imputaciones y las subsecuentes detenciones y allanamientos han sido consecuencia de la información proporcionada por Odebrecht a través de Lourdes Carreño Carcelen y Jorge Simoes Barata. Información que fue entregada con detalles a la fiscalía brasileña, a la que el fiscal Hamilton Castro tuvo acceso, y al Departamento de Justicia de los Estados Unidos, que la dio a conocer a todo el mundo mediante un comunicado contundente al respecto.

Quiere decir que el gobierno de EEUU tiene todos los detalles de las acciones delictivas y sobre la base de ellas ha negociado con Odebrecht las sanciones pecuniarias y penales a que hubiera lugar en su jurisdicción.

Por eso no se entiende que sea el mismo gobierno de EEUU quien ahora pida “sustentar” el pedido de detener a Alejandro Toledo y proponga un mecanismo de extradición que es largo y complicado. Si ellos mismos le dieron esa información al mundo y las autoridades peruanas actúan en consecuencia, sin dilación y con celeridad plausible, ¿cómo es que EEUU se hace el desentendido y pide sustentar el pedido peruano? ¿Es posible deducir que el gobierno norteamericano es tan chicha y desordenado que un ministerio (el de Justicia) no le dice nada a otro (el de Estado, que equivale al de Relaciones Exteriores)?

Nadie lo creería. ¿Entonces qué? ¿Los norteamericanos tienen doble juego? ¿O hay lobbys tan fuertes en su gobierno que tienen capacidad para poner trabas a la lucha contra la corrupción? Todo es posible. No olvidar que con el sistema penal más grande y eficaz del mundo, es en EEUU donde más droga se consume que en cualquier otro país, más mafias subsisten, incluso con raigambres culturales, en sus principales ciudades, y más espacios elusivos poseen, como el estado de Delawere o la ciudad de las Vegas o sus posesiones caribeñas. Son esos los espacios que justamente los acusados aprovechan para eludir la justicia, lo que sin duda retrasa en forma considerable la lucha anticorrupción.

Hay que señalar que pese a que solo han imputado delito de tráfico de influencias y solo se ha comprendido en la investigación a Alejandro Toledo, sin cómplice alguno, el trabajo de la fiscalía y del juzgado ha sido encomiable en su celeridad y efectividad y sería mezquino escatimar el elogio.

 

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