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El Niño grita fuerte…¿y ahora?

Por: Azevedo Bandeira

La última nota técnica del ENFEN, Comité Multisectorial encargado del Estudio Nacional del Fenómeno del Niño, ha precisado que la presencia de este fenómeno natural en nuestro mar, es un hecho. Además, ha precisado que su probabilidad de ocurrencia en grado “Fuerte o Mayor”, es del 55%. Cierto es que, tampoco podría caerse en el alarmismo de que el diluvio está a la vuelta de la esquina, pero el margen razonable de cautela, ya se rebasó hace varios meses.

Este organismo técnico, compuesto por entidades como el SENAMHI, el Instituto Geofísico del Perú, el IMARPE, la Autoridad Nacional del Agua y Defensa Civil, es decir, totalmente fuera del ámbito político, afirma que: sí y sólo sí persistieran las condiciones actuales para que perdurara este escenario, en el verano del 2016, las manifestaciones del Niño, serían similares a las que se dieron en los años 1982 – 1983, y los de 1997-1998.

En consecuencia, la probabilidad de un Niño considerado de Fuerte a Mayor ha superado más del 50%, lo cual no ha hecho más que confirmar la tendencia que esta entidad venía registrando desde su boletín de abril del presente año; pero que no hizo pestañear a casi nadie dentro del Ejecutivo.

En ese mes, esta organismo señaló: “El Comité Multisectorial ENFEN mantiene el estado de Vigilancia de El Niño Costero debido a que continúan las condiciones favorables para la ocurrencia de un evento El Niño costero a partir de mayo hasta al menos mediados del invierno, con magnitud entre débil y moderado…” Con el correr de los meses, este pronóstico ha ido “in crescendo”, hasta la advertencia precisa del último 28 de agosto.

Esta alerta de un organismo oficial, hace seis meses, corrió la suerte de ser oída pero no escuchada. Es decir, como muchas cosas en el sector público, fue recibida, evaluada y acto seguido, relegada por el peso de lo rutinario; cuando lo que se requería era colocarse por encima de las presiones del día y avizorar lo que ahora parece una lucha desigual con el irrecuperable paso del tiempo.

El gobierno ha respondido con lo que tiene: dinero, disponiendo de 2 mil 800 millones este año, y proponiendo otros 3,000 millones de soles para el presupuesto 2016, que en este momento se discute en el Congreso. El problema no es, como ya se ha dicho hasta la saciedad, cuestión de dinero, sino de capacidad de gestión para gastarlo, con eficiencia y pertinencia para la realización de algunos trabajos, que debieron empezarse ni bien se dieron las alertas del ENFEN, hace medio año.

Basta realizar una rápida navegación por las web de los gobiernos regionales, municipios provinciales y distritales, del norte del país, para darse cuenta que están en una lucha desigual, en especial si la mayor parte de los recursos para prevenir el Niño, en el presente ejercicio, los está manejando el gobierno central y ellos una parte muy limitada.

 

La descolmatación de los ríos de todas las cuencas, el reforzamiento de las riveras, el drenaje de las vías que serán inundadas, sólo se podrá realizar muy parcialmente. En el sur, las acciones deben dirigirse a combatir las sequías con que se manifiesta el Niño, con la pérdida de cultivos, animales y riesgo de carencia de alimentos.

Es lamentable que un riesgo tan alto como el de un Niño fuerte, nos encuentre con un déficit tan grande de dirección y liderazgo.

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