Germán Luna

Cuestión de confianza: cuando los ppkausas juegan con fuego

Escribe German Luna Segura

Escribe German Luna Segura

Presentar la cuestión de confianza que propone el presidente del Consejo de Ministros, Fernando Zavala tras la interpelación a la ministra de educación, no parece ser la “jugada inteligente” que se nos quiere vender ya que vuelve a recurrir a una carta que el gobierno sabe que no le dará resultados que espera a tenor de lo ocurrido antes, cuando el gobierno en ocasión similar se la jugó con todo en la defensa del ex ministro de educación Saavedra.

La verdad es que en medio de sucesivas crisis políticas, el tema magisterial ya no tenía necesariamente tufo terminal al haberse levantado la huelga –torpeza, desatinos y sendero luminoso incluidos-, razón por la que “esta genial movida” de los ppkausas parece ser desproporcionada y pone en evidencia la impericia de una bancada legislativa desesperada que, sin ninguna capacidad de articular consensos, parece reaccionar frente a alucinaciones esquizofrénicas.

Dichas las cosas con claridad, es verdad que la situación requiere de decisiones rápidas, pero viables, reconociendo primero que los conflictos tienen un alto componente derivado del pésimo manejo de las crisis sectoriales al que se suma el escándalo Lavajato que  le ha regalado un duro golpe al plexo de Peruanos por el Kambio abriendo además, una peligrosa caja de pandora sobre la que sus mismos parlamentarios prefieren no pronunciarse, sobre todo, tras las explosivas declaraciones de Josef Maiman, el amigo-cómplice de Alejandro Toledo, quien  reiteró públicamente la veracidad de las imputaciones en actos de corrupción del gobierno del “sano y sagrado”, denuncias que podrían terminar llevándose de encuentro a quien fuera nada menos que su “hombre orquesta”, líder de Peruanos Por el Kambio  y hoy, nada menos que presidente de la república.

Por eso es que la estrategia de colocar sobre las cuerdas al Fujimorismo y a la oposición en el congreso usando la cuestión de confianza no resultaría la mejor, ya que podría producir el efecto político inverso al de salvar a la ministra ya que abre un abismo que podría hacer insalvable la gobernabilidad. ¿Qué ello es menos importante frente a los efectos del escándalo producido por los vínculos del líder de Peruanos por el Kambio con la corrupción?, eso lo sabremos en poco tiempo, cuando podamos medir los efectos de una jugada impulsada por novatos parlamentarios ppkausistas convencidos que se pueden llevar su pelota si siguen perdiendo.

Por otro lado, el debate en torno a la pertinencia constitucional de la propuesta de confianza nos lleva a reiterar el derecho del poder Ejecutivo a presentar una cuestión de confianza como el Congreso con sus mociones de censura. Al respecto resulta pertinente el artículo 133 de la Constitución que señala textualmente: “El Presidente del Consejo de Ministros puede plantear ante el Congreso una cuestión de confianza a nombre del Consejo”.

El tema es que el asunto cortar camino innecesariamente ya que si la confianza le es rechazada, si es censurado, si renuncia o es removido por el Presidente de la República, de hecho se produce una crisis y, más allá de los  del debate mismo, agotarse en una sola “movida audaz”, sin calcular sus efectos, prueba una vez más la impericia de un conjunto de empresarios que siguen pensando que el gobierno es un directorio en el que se puede decidir sobre el estado, como si estuvieran tocando sus propios bienes. Es obvio como se deduce de lo expuesto hasta aquí, que este ya no hay un tema de confianza, sino, de confianzudos.

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